El tesoro de Villa

Mapa de las primeras andanzas de Francisco Villa
Mapa de las primeras andanzas de Francisco Villa

Dentro de las leyendas que se entretejen alrededor de la figura del caudillo revolucionario existe una que es muy común en los lugares que visitó el general, me refiero a la del tesoro escondido de Francisco Villa.

Afortunadamente esta leyenda no esta del todo infundada, es sabido que Pancho Villa ocultaba armas y dinero en los lugares más recónditos de los estados de Chihuahua, Coahuila y Durango.

El propósito era muy simple, ante cualquier contratiempo, siempre podía recurrir a alguno de sus “guardaditos” para reabastecerse y continuar con la batalla. Decían que por su profundo conocimiento del territorio era de los pocos que podía dar nuevamente en el lugar donde se escondían el dinero, las armas y el parque.

Pero curiosamente el grueso de los tesoros que se dan durante esta época no provienen directamente de Villa, en un fenómeno simultáneo es la Revolución la que los provoca.

Esconde lo que no te puedas llevar.

Las familias adineradas huyendo de los saqueos realizados por los revolucionarios escondían sus pertenencias de mayor valor en los sitios más insospechados, enterrados, en el fondo de pozos de agua, letrinas, en los muros las haciendas, sótanos, pasadizos subterráneos, barrancas, cuevas, etc.

Todo dependía de la imaginación del hacendado y de que tanto podía cargar, porque generalmente estos ocultamientos los realizaban en persona o acompañado solamente por los familiares más cercanos o de mayor confianza, por el miedo a que si alguien los acompañara, la codicia les ganara y terminarán más pobres que sus peones.

Pelicula: El tesoro de Pancho VIlla.

Por lo tanto lo más fácil de transportar eran monedas, plata, por supuesto oro y joyería, viajar con cantidades importantes era prácticamente una sentencia de muerte por la inseguridad que prevalecía en los caminos.

Algunos dueños de estos tesoros murieron, otros no regresaron y los tesoros quedaron a la deriva. Se dice que las personas que de repente mostraban una inesperada prosperidad económica era porque habían encontrado un “entierro”. Aunque si alguien encontró algún tesoro lo más prudente sería no divulgarlo.

En muchas de las historias que se cuentan el tesoro es protegido por un ser sobrenatural, puede ser por un jinete fantasma, el espíritu de algún soldado revolucionario o el alma en pena de una persona que movido por la avaricia cometió actos atroces antes de poder disfrutar del dinero encontrado. Estos entes se encargan de asustar a aquellos que se atreven a buscar el cofrecito lleno de monedas de oro.

Es por eso que la mayoría de los tesoros que se originaron durante la revolución forman parte de una serie de leyendas regionales y forman parte nuestro folclore mexicano.

La trágica muerte de Francisco Villa

20 de Julio de 1923

La fecha, 20 de julio de 1923, el lugar, la ciudad de Hidalgo de Parral Chihuahua, los hechos, mientras se dirigía a una reunión manejando en su automóvil Dodge fue emboscado y asesinado a balazos el General Francisco Villa.

La noticia de la muerte del Centauro del norte corrió como reguero de pólvora.

El siglo de Torreón publicó en su nota de prensa diría lo siguiente:

“Al pasar Villa por la calle de Gabino Barreda de esta ciudad (Parral) tripulando un automóvil Dodge, que él mismo manejaba y acompañado de cinco personas más, fue atacado del interior de una casa, disparándose sobre él una descarga cerrada de fusilería dejando la agresión repentina e impidiendo todo intento de defensa por parte de los asaltados, Villa quedó muerto en su automóvil recibiendo cinco balazos, tres hombres de la escolta terminaron también muertos y dos heridos”.

Terminar con la amenaza de Villa

Él se había retirado a la vida privada en la hacienda de Canutillo y se dedicaba a las labores del campo. Pero seguía siendo un peligro latente para los intereses de los que en ese tiempo ostentaban el poder. Antes de su muerte concedió entrevistas a periodistas norteamericanos, declaró que de ser necesario se volvería a levantar en armas y esto preocupó a un antiguo enemigo de Villa, Álvaro Obregón y a Plutarco Elías Calles que extraoficialmente fueron los conspiradores de su muerte.

La historia oficial señala como autor intelectual a un diputado de la legislatura estatal del gobierno de Durango de nombre Jesús Salas Barraza y un tal Melitón Lozoya, pero al parecer esto fue una cortina de humo para ocultar a los verdaderos responsables y calmar al pueblo.

Se monta un velatorio improvisado en un hotel Hidalgo en la que los curiosos pudieron constatar que realmente Villa estaba muerto, varias fotografías crudas atestiguan el hecho y es que habían sido tantas las veces en las que el rumor de la muerte de Francisco Villa que era difícil creerlo y aceptarlo por la gente.

En el lugar donde fue asesinado ahora está el museo Francisco Villa, tuve algunos problemas para localizarlo en Google maps ya que su ubicación estaba mal colocada.

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Si la revolución comenzó con Villa al lado de Francisco I. Madero, con la muerte del general se marca el final de una era de lucha en la historia de México.

Para saber más.