Mercado Municipal General Francisco Villa

Mercado Independencia, Mercado Villa, desaparecido, se encontraba en la esquina sureste de la Avenida Allende y Calle Ramón Corona.

Después de la toma de Torreón en 1914, Francisco Villa ordena poner la primera piedra de un puente sobre el Río Nazas, construir la Presidencia Municipal y el segundo mercado de la ciudad.

Este mercado se construyó porque el Mercado Juárez ya no podía abastecer a la creciente población de la Ciudad y se inauguró en 1915 siendo presidente municipal Andrés L. Farías.

Sobre su nombre, que oficialmente se llamaba Mercado Independencia se dice que una vez construido, el pueblo prefería llamarlo “Mercado Villa“ o “de Villa“, pero al triunfo del bando revolucionario dirigido por Venustiano Carranza sólo se le conoció como Mercado Independencia. En 1938 se le cambió el nombre a “Mercado Francisco Villa” a petición ciudadana.

Este Mercado tuvo mucha vida en su momento, los pobladores de los pueblos y rancherías compraban en él y era tal su movimiento comercial que en 1925, los comerciantes pidieron a las autoridades ser eximidos del horario de apertura y cierre del mercado, pues eran muchos los compradores y no se daban abasto para poder atenderlos.

Después, empezó el deterioro, tanto físico como mercantil del Mercado Villa, hubo muchas peticiones de mejorar las condiciones y reestructurarlo, pero siempre fueron promesas y promesas de parte de la autoridad.

Las imágenes son de sus últimos años en los que la falta de inversión y descuido produjeron el abandono del popular mercado (junto con la competencia de los súper mercados).

 

Fue derruido en el 2010 para dar paso a la construcción de la actual Presidencia Municipal.

Artículo e imágenes cortesía de Gerardo Güereca Hernández colaborador frecuente de este espacio y Cronista no oficial de la Comarca Lagunera.

Monumento a Francisco Villa y Felipe Ángeles

En la Heroica Ciudad de Gómez Palacio, Durango Monumento a Francisco Villa y Felipe Ángeles (Monumento Revolucionario, Plazoleta de la Toma de Torreón, Monumento a la Gesta de 1914).

Se Ubica en la Entrada de la Ciudad de Gómez Palacio, Durango, en el Boulevard Miguel Alemán, al inicio de los puentes del Nazas, teniendo al frente a la Ciudad de Torreón Coahuila.

Este Monumento fue inaugurado el 20 de Noviembre de 2000 (Según dice la placa original); la estatua de Francisco Villa fue obra de la escultora duranguense Socorro Favela Aguilar, conocida por su nombre artístico como Monumento a Francisco Villa y Felipe Ángeles. La estatua de Felipe Ángeles fue hecha por el escultor también duranguense Guillermo Salazar González, que fue inaugurada el martes 19 de Noviembre del 2002. El cañón fue donado por la Secretaría de la Defensa Nacional.

Francisco Villa es representado de pie, con un brazo levantado con un rifle incitando a sus tropas, mirando hacia la Laguna de Durango, al Cerro de la Pila; mientras Felipe Ángeles de pie, mira hacia Coahuila, tapándose el sol con la mano izquierda y señalando con la derecha hacia Torreón, al Casino de la Laguna.

Gran mancuerna entre la Bravura de Villa y la inteligencia de Ángeles.

Muchas gracias a la colaboración de Gerardo Güereca Hernández quien redactó esta nota y tomó tan buenas fotografías de las estatuas que reciben a tantas personas que nos visitan o son parte del camino acostumbrado de mucha gente.

El tesoro de Villa

Mapa de las primeras andanzas de Francisco Villa
Mapa de las primeras andanzas de Francisco Villa

Dentro de las leyendas que se entretejen alrededor de la figura del caudillo revolucionario existe una que es muy común en los lugares que visitó el general, me refiero a la del tesoro escondido de Francisco Villa.

Afortunadamente esta leyenda no esta del todo infundada, es sabido que Pancho Villa ocultaba armas y dinero en los lugares más recónditos de los estados de Chihuahua, Coahuila y Durango.

El propósito era muy simple, ante cualquier contratiempo, siempre podía recurrir a alguno de sus “guardaditos” para reabastecerse y continuar con la batalla. Decían que por su profundo conocimiento del territorio era de los pocos que podía dar nuevamente en el lugar donde se escondían el dinero, las armas y el parque.

Pero curiosamente el grueso de los tesoros que se dan durante esta época no provienen directamente de Villa, en un fenómeno simultáneo es la Revolución la que los provoca.

Esconde lo que no te puedas llevar.

Las familias adineradas huyendo de los saqueos realizados por los revolucionarios escondían sus pertenencias de mayor valor en los sitios más insospechados, enterrados, en el fondo de pozos de agua, letrinas, en los muros las haciendas, sótanos, pasadizos subterráneos, barrancas, cuevas, etc.

Todo dependía de la imaginación del hacendado y de que tanto podía cargar, porque generalmente estos ocultamientos los realizaban en persona o acompañado solamente por los familiares más cercanos o de mayor confianza, por el miedo a que si alguien los acompañara, la codicia les ganara y terminarán más pobres que sus peones.

Pelicula: El tesoro de Pancho VIlla.

Por lo tanto lo más fácil de transportar eran monedas, plata, por supuesto oro y joyería, viajar con cantidades importantes era prácticamente una sentencia de muerte por la inseguridad que prevalecía en los caminos.

Algunos dueños de estos tesoros murieron, otros no regresaron y los tesoros quedaron a la deriva. Se dice que las personas que de repente mostraban una inesperada prosperidad económica era porque habían encontrado un “entierro”. Aunque si alguien encontró algún tesoro lo más prudente sería no divulgarlo.

En muchas de las historias que se cuentan el tesoro es protegido por un ser sobrenatural, puede ser por un jinete fantasma, el espíritu de algún soldado revolucionario o el alma en pena de una persona que movido por la avaricia cometió actos atroces antes de poder disfrutar del dinero encontrado. Estos entes se encargan de asustar a aquellos que se atreven a buscar el cofrecito lleno de monedas de oro.

Es por eso que la mayoría de los tesoros que se originaron durante la revolución forman parte de una serie de leyendas regionales y forman parte nuestro folclore mexicano.