La tienda de Villa

El otro día paseando con mi esposa por la ciudad de Lerdo Durango me encontré este anuncio en la calle que decía Villa Store (La tienda de Villa).

La tienda de Villa (Villa Store)
El dedo de Villa indicaba la ubicación de la tienda.

Francisco Villa tiene muchos seguidores y mi camiseta ha sido tema de conversación en varios lugares que he visitado. Por ejemplo, cuando fui al Cerro de las Noas tuve una plática muy interesante con una persona que trabaja ahí, me dijo que mandó hacer unas playeras de Francisco Villa y todas se le vendieron (y no lo dudo).

En otra ocasión una persona que vende elotes afuera del Parque Nacional Raymundo también me hizo plática con el tema del General y es que aún se le quiere y se le respeta. Supongo que este país añora el liderazgo de una persona que tenga carácter para entrarle a los problemas y que tenga un origen humilde.

La camiseta que tengo ya esta un poco desgastada de tanto uso y tantas lavadas así que hicimos una parada para visitar dicho local.

El anuncio prometía bastante, sudaderas, gorras, playeras, camisas, estaba tan entusiasmado que en mi mente solo había dos preocupaciones, que hubiera de mi talla y que tuviera el dinero suficiente.

Al entrar al establecimiento me recibió una atmósfera de humo e incienso, eso no me gustó.

Efectivamente, había gorras, playeras, camisas, pero como que de otra onda … nada que ver con el general de la División del Norte. Algunas camisetas de Bob Marley, otras del Che Guevara, las calaveras estrambóticas que no podían faltar y para colmo también estaban en venta unos aparatos para fumar con popote que estaban medio raros.

¿Qué tenía que ver Francisco Villa en esta tienda? ¡ABSOLUTAMENTE NADA!. Todavía pregunté (iluso de mi) que si tenía alguna playera de Villa que me pudiera mostrar, y no, no tenía ninguna.

Salí del lugar con el “foquito apagado”, era una lástima, no era posible … Ni modo, a ver si tengo más suerte para la próxima. Si viviera mi General Villa ya los hubiera mandado fusilar por engañar así a la gente.

Mercado Municipal General Francisco Villa

Mercado Independencia, Mercado Villa, desaparecido, se encontraba en la esquina sureste de la Avenida Allende y Calle Ramón Corona.

Después de la toma de Torreón en 1914, Francisco Villa ordena poner la primera piedra de un puente sobre el Río Nazas, construir la Presidencia Municipal y el segundo mercado de la ciudad.

Este mercado se construyó porque el Mercado Juárez ya no podía abastecer a la creciente población de la Ciudad y se inauguró en 1915 siendo presidente municipal Andrés L. Farías.

Sobre su nombre, que oficialmente se llamaba Mercado Independencia se dice que una vez construido, el pueblo prefería llamarlo “Mercado Villa“ o “de Villa“, pero al triunfo del bando revolucionario dirigido por Venustiano Carranza sólo se le conoció como Mercado Independencia. En 1938 se le cambió el nombre a “Mercado Francisco Villa” a petición ciudadana.

Este Mercado tuvo mucha vida en su momento, los pobladores de los pueblos y rancherías compraban en él y era tal su movimiento comercial que en 1925, los comerciantes pidieron a las autoridades ser eximidos del horario de apertura y cierre del mercado, pues eran muchos los compradores y no se daban abasto para poder atenderlos.

Después, empezó el deterioro, tanto físico como mercantil del Mercado Villa, hubo muchas peticiones de mejorar las condiciones y reestructurarlo, pero siempre fueron promesas y promesas de parte de la autoridad.

Las imágenes son de sus últimos años en los que la falta de inversión y descuido produjeron el abandono del popular mercado (junto con la competencia de los súper mercados).

 

Fue derruido en el 2010 para dar paso a la construcción de la actual Presidencia Municipal.

Artículo e imágenes cortesía de Gerardo Güereca Hernández colaborador frecuente de este espacio y Cronista no oficial de la Comarca Lagunera.

Cuando lloran los valientes

El Ejercito de la Convención de Aguascalientes ocupó la Ciudad de México a finales del mes Noviembre de 1914. El Gobierno de Carranza tuvo que emigrar al Puerto de Veracruz.

Para el 6 de Diciembre entraron los ejércitos Villistas y Zapatistas. Famoso es el encuentro de Francisco Villa y Emiliano Zapata días antes, el 4 de ese mismo mes en Xochimilco.

Para muchos, Francisco Villa era un saqueador, un ser salvaje y maligno, incapaz de tener un sentimiento noble, pero, existe la anécdota, recogida por muchos testigos, que, estando Villa en la Ciudad de México, el 8 de Diciembre, pasó a visitar y rendir honores a la tumba de Francisco I. Madero en el Panteón Francés.

Francisco Villa llorando
Fotografía tomada de “Crónica ilustrada REVOLUCIÓN MEXICANA”

Villa llevaba un grueso suéter marrón. Se depositaron flores en la tumba. Villa pronunció un discurso que concluyó con lo siguiente

Aquí en este lugar, juro que pelearé hasta lo último por esos ideales; que mi espada ha pertenecido, pertenece y pertenecerá al pueblo. Me faltan palabras…

… Y para el asombro de algunos, Francisco Villa lloró con mucho sentimiento.

Ante la dureza de la guerra, frente a la crueldad que algunas veces tuvo que utilizar él mismo, Villa sacó su humanidad, al recordar, al llorar al que fue su compañero y jefe Francisco I. Madero.

También hizo que se cambiara el nombre de la Calle de Plateros a Madero. El pie de la fotografía dice “Ciudad de México, Diciembre de 1914. La lealtad, la más valiosa de las cualidades humanas: Villa, el hombre implacable, llora ante la tumba de don Francisco I. Madero”.

Gracias a la colaboración de Gerardo Güereca Hernández